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A pies descalzos: vision de Casa Erica

Stromboli a pies descalzosOs doy algún que otro consejo, basándome en mi experiencia personal y en el Amor por Stromboli, para ayudados a disfrutar al máximo vuestras vacaciones. Son sólo píldoras de amor stromboliano y derivan de un único principio: seguir lo más posible la naturaleza y hacer caso a lo que antiguamente éramos.

Apagar el móvil unas cuantas horas para sentir la embriaguez de haber vuelto atrás en el tiempo, evitar la televisión, radio y cosas ruidosas. Reencontrar el simpático salvaje que se halla en cada uno de nosotros y dejar que nos haga felices.

A pies descalzos

Antes casi todos iban descalzos incluso en el pueblo, mientras hoy en día lo hacen solo los chicos. Intentad vivir Casa Erica dejando los zapatos en la entrada.

Cuando fue reestructurada, en los años 70, se escogió poner en toda la casa suelo de baldosas de ladrillo, precisamente por el placer del contacto con los pies: nada a que ver con el contacto con una fría baldosa de cerámica.

Intentadlo: al cabo de un par de días lo difícil será volver a ponerse los zapatos para salir. Por eso mismo es conveniente llevarse chanclas o sandalias cómodas.

Menos ropa, más joya

En Casa Erica estáis resguardados de ojos indiscretos. Podéis ir en ropa interior, o hacer una siestecilla en la terraza incluso desnudos, sin que nadie os vea (mi consejo sin embargo es el de cerrar a llave el portón de entrada…). También esta posibilidad es sinónimo de verdadera libertad. Y es impagable.

El agua

En Stromboli no hay agua. Antiguamente se recogía el agua pluvial de los techos (en Casa Erica se ha hecho así hasta este año: ahora también tiene el enlace público). El agua se lleva a la isla con el barco cisterna, y se distribuye ciertos días a ciertas horas.

Esto hace sí que ahorrarla sea veramente importante: si se malgasta y se acaba el día equivocado es realmente un problema. Ruego a mis huéspedes que hagan duchas rápidas y que no dejen grifos abiertos si no es necesario. El agua en Stromboli vale oro.

La ducha exterior

La ducha exterio en la terraza strombolanaLa ducha exterior no tiene agua caliente. Ésta también ha sido una elección de tipo de vida. A ser sincera, hasta hace 2 años ni siquiera teníamos calentador: no lo necesitábamos. Cuando queríamos hacernos una ducha caliente era suficiente  poner un par de baldes llenos de agua al sol.

Sin embargo, la ducha en el jardín, en un primer momento caliente porque las tubos del agua se han calentado con el sol y sucesivamente fría porque coge el agua directamente de la cisterna, es un placer que indescriptible. Se sufre un momento, cuando se hace fría, pero si se consigue aguantar debajo, se convierte en un placer.

Añado un elemento que calentará los corazones femeninos: después de una semana de duchas calientes-frías en el jardín, te encuentras con una piel tónica y dura. Es el principio de las carísimas SPA, pero gratis!

Lógicamente quien prefiere la ducha caliente puede usar la del cuarto de baño, como haría en la ciudad.

El cielo o la linterna

En Stromboli no hay iluminación de las calles, motivo por el cual hay que pensar atentamente si usar zapatos con tacón de punta. Mucha gente de noche usa las linternas para dar vueltas por el pueblo. Mi consejo es que lo hagáis lo menos posible: por las calles la luz que filtra de las casas o de las tiendas es más que suficiente, y lo mismo vale para la luna y las estrellas si paseas por el paseo del mar.

Por otro lado, si usáis la linterna, os olvidaréis de mirar el cielo, que en las Islas Eolie te deja totalmente sin aliento. En fin, llevaros la linterna, porque nunca se sabe, pero usadla de manera inteligente. Y sobre todo, usadla sólo para ver por donde vais, no para ver las caras de la gente con la que os cruzáis, deslumbrándolos.

El Silencio

En Stromboli uno se enamora del silencio, si se tiene la sensibilidad para notarlo y apreciarlo. Mi generación ha crecido con frases como “baja la voz, que molestas a todos”.

Por lo que parece a las nuevas generaciones esto no se les enseña con mucho esfuerzo. En Stromboli el silencio es tal que incluso se oye estornudar a las hormigas! Por este motivo, durante el mes de agosto es difícil disfrutarlo a partir del atardecer, mientras podemos decir que incluso en agosto durante ciertas horas del día no se oye ni volar una mosca.

Y es ahí que improvisamente, te preguntas si no has acabado en una dimensión paralela, en la que encontrarte a ti mismo se hace mucho más fácil.

Durante la noche el concepto silencio es exponencial: según como sopla el viento se oye el rumor del mar, que te acompaña en el sueño que en Stromboli es particularmente profundo y placentero.

Los animales

Un simpático gato de StromboliEn Stromboli no hay animales que molesten particularmente. Mucha gente de ciudad, que tal vez no están acostumbrados a ver una lagartija en una pared, se quedan impresionados por una cosa de nada. Las lagartijas son muy amadas en la isla: si considera que traen suerte, pero sobre todo, son ellas que se comen los mosquitos garantizándonos sueños placenteros.

Si veis una en las paredes externas de la casa, tener en cuenta que si os acercáis ellas tendrán mucho más miedo que vosotros, por lo que no tenéis nada que temer. Si en cambio, tenéis la sensibilidad y la curiosidad para hacerlo, observar sus habilidades para capturar los insectos: a ellas hay que agradecérselo.

En toda la Isla puede ser que se vea alguna araña, alguna maldita cucaracha, y poco más. Además hay muchos gatos, generalmente desconfiados, alguna que otra vez cariñosos. A ellos también hay que serles gratos, pues nos mantienen alejados los ratones.

Los perros strombolanos merecen un su capítulo. Muchos de ellos tienen un dueño pero viven de todos modos libres por la Isla, y a menudo tienen un pelo que se parece al de Bob Marley, pero son muy cariñosos y si los acaricias y los mimas, podrían decidir seguirte a todos lados.

Por eso mi consejo es: si para vosotros tener un perro que os sigue hasta casa no es un problema, adoptarlos hasta que estéis ahí. En caso contrario, será suficiente no darles demasiada confianza.